César Oliva: se marchó silente y se llevó su estilo
El sábado 14 de marzo falleció don César Oliva Díaz, notable intérprete de nuestra música criolla. Tenía 88 años de edad.
César Oliva acaba de partir y nos ha dejado en silencio. Su elegancia arropada de sentimiento limeño hicieron de su propuesta un estilo inconfundible. Y eso es lo que el público empieza a comentar en las redes sociales.
La noticia la dio el maestroWilly Terry. “Hace unos minutos recibí esta triste noticia. Nos dejó hoy sábado 14, César Oliva Díaz, uno de los últimos guardianes del criollismo. Intérprete, cultor y poseedor de un valiosísimo legado de estilo y repertorio”.
Criollísimo Perú conoció al maestro César Oliva a fines de los años 90’ en el Centro Musical Felipe Pinglo Alva, sede Conde de Superunda, cuya presidencia recaía en el recordado guadalupano Julio Santisteban Vásquez. Ahí llegaba César, a veces apuradito, para entregar su canto.
‘Silente’, esa obra maestra del bardo Felipe Pinglo Alva, era una de sus cartas de presentación. Por esa época, solía contar que ese número nunca lo había grabado. Felizmente, en 2005, pudo eternizar su voz en el álbum ‘Fino criollo fino’, grabado para Llave de Sol Producciones, de Susana Roca Rey.
Tiempo después, don César también se sumó a las figuras que grabaron en el álbum La Gran Reunión – Guardianes de la Música Criolla. Quizás ese período fue el más intenso que vivió el maestro en cuanto a presentaciones, elogios y, cómo no, más de una reverencia ante su presencia.
También lo vimos en el documental Lima Bruja, que dirigió Rafael Polar, y que pudimos ver allá por el año 2012. Altamente recomendable.
Willy Terry, quien nos dio la noticia, asegura que César fue del barrio Juan Castilla, en el Cercado de Lima. «Fue un cantor de larga data. Nos deja un legado de repertorio y estilo. Fue un gran pinglista y vivió las jaranas que se armaban en la antigua sede del Centro Musical Felipe Pinglo Alva en la avenida Abancay… y también la de Conde de Superunda».
Pero Terry apunta algo importante. En su opinión, el club referente de don César fue el Centro Musical Domingo Giuffra. Inclusive, el tema dedicado a este recinto llamado ‘Templo del Criollismo’ fue estrenado en su voz. La composición fue del mismo Willy Terry.
Definitivamente, lo del maestro Oliva nos entristece. Porque fue un celoso cultor de nuestra tradición. Porque nunca escatimó en otorgar su talento para mover las emociones. Porque hizo del valse un respetuoso viaje a la nostalgia. Antes de cortar la llamada con Willy nos recomendó que escucháramos el valse‘Me voy… adiós’, composición de Manuel Quispe. Y nos arrugó el sentimiento. ¡Hasta siempre, maestro!
