Suzanne Benites: “Me dijeron que la música criolla era para viejitos”

Suzanne Benites es una cantante que desde hace varios años pasea su talento por los más importantes centros musicales de Lima. En esta nota comparte anécdotas, sueños y, claro, una singular historia que le pasó en un conocido canal de televisión.

En 2013, un reporte de Radio Programas del Perú indicaba que todo quedaba listo para un homenaje a Lucha Reyes. “El espectáculo contará con la participación de Maritza Rodríguez, La princesita de la canción criolla; Nedda Huambachano, La voz y sentimiento del Perú; Marlene Guillén, La dama de la canción; además de noveles figuras como Suzanne Benites, Emely Castro y la más joven Tania Cirilo…”, decía la nota.

Para Suzanne ese fue un momento muy emocionante. Ella adoraba a Lucha Reyes, pero, además, compartiría escenario con grandes figuras y, en especial, con Maritza Rodríguez, que también era una de las artistas que más admiraba. “Ya nos habían presentado, ya había trabajado con la señora Maritza. Pero sí era la primera vez que compartíamos un escenario así de grande junto a otros exponentes de la música criolla. Ese día, en el auditorio del teatro Santa Úrsula, para mí fue muy importante. Estaba al lado de mi referente musical. Me sentí bendecida. Y canté justo mi vals favorito ‘El último brindis’”.

Suzanne se emociona cuando repasa este hito de su trayectoria. Y pensar que este gusto por la música criolla empezó en su calle Santander, en Pueblo Libre, cuando por las ventanas de sus vecinos se oía cierto programa criollo, especialmente al mediodía. “Yo estaba finalizando la secundaria”, añade.

El hobbie fue creciendo. Un buen día actuó en el Campo de Marte interpretando el vals ‘Regresa’ de Augusto Polo Campos. Era aniversario de su academia. Estaba nerviosa por tanta gente. Todos eran sus compañeros de los tres turnos de la Asociación ADUNI, conformado por las academias ADUNI y César Vallejo. No nos ha dicho si en ese momento decidió concentrarse solo en la música. Lo cierto es que postuló a la facultad de Derecho de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos e ingresó.

Es que el destino le tenía algo reservado. Una vacante para ella se abrió en el colectivo nacionalista Contigo Perú que lideraba el compositor Augusto Polo Campos. Por eso, ella no puede olvidar aquel 1999 cuando se integra a este coro criollazo. Como tampoco olvida la primera vez que escuchó el vals ‘Vendaval’, del compositor rimense Orestes Ingram, y que lo hizo suyo. “Esa canción es un himno de amor para mi esposo Fernando Chang y para mí”. Yo le cuento que Orestes, lamentablemente, se extravió en la esquizofrenia y poco se sabe de él. Suzanne se queda asombrada, pero le aseguro que la historia de Orestes se contará en otro capítulo.

Cambio de tema y le pregunto si alguna vez se ha sentido desanimada con la acogida que tiene el folclor costeño en los grandes medios. Suzanne tiene su propia anécdota. “En algún momento fui a un concurso de canto y no me permitieron cantar música criolla bajo el pretexto de que era música para viejitos. Fue un concurso televisivo de Frecuencia Latina llamado Reinas del Mediodía en 2004. La secuencia se llamaba ‘Toda una Estrella’ y quedé en el segundo puesto.

Cuenta Suzanne que el requisito para estar en dicho concurso era que todas tenían que ser mamás y que habían dejado el canto por dedicarse al hogar. Ella se sintió muy identificada y fue al casting. Pasé el casting con música criolla, pero no me dejaron cantarla más. “Lo criollo no vende”, me decían. Fui la única a quien le daban los temas a cantar, muchos de ellos ni los había escuchado…”, añade.

Suzanne reconoce que se sintió muy mal en un principio, pero luego recordó los consejos de sus maestros y uno en especial: “El cantante criollo está en la capacidad de cantar cualquier género”.

El tiempo ha seguido su curso. La música en el hogar de Suzanne ha ocupado un lugar especial. Ella dice: “la música criolla es y será siempre mi refugio, mi forma de vivir, mi cariño, un ensamble de mi pasado y mi presente y recuerdos de mi infancia”.

Es respetuosa de lo que aprendió de sus maestros. Enumerarlos sería extenso, pero recalca que uno de ellos fue don Rafael Amaranto, doctor honoris causa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. “Él siempre me aconsejó a tener un estilo propio, independientemente de la voz, decía que era más importante tener un estilo propio que una gran voz , que en eso se basaba el éxito”.

Precisamente, don Rafael es quien le presentó a Maritza Rodríguez la primera vez. Ella cantaba muchos de sus temas, pero no la conocía personalmente, sobre todo el tondero ‘La Perla del Chira’ y hasta la decían Suzanne La Sultana. Es que su timbre era parecido al de Maritza. “Tanto así que tuve el honor de trabajar con ella por varios años en sus presentaciones como corista y compartir escenario también. En verdad era todo un honor”, refiere.

Por eso decíamos que el destino le tenía algo reservado. Y Suzanne lo sabe: “Estar compartiendo escenario con tu referente es algo mágico. Ese día le hice muchas preguntas y pedí consejos. Ella, tan profesional, me habló tanto del canto, pero sobre todo del comportamiento de una artista, en su vida personal, en su trabajo y en el escenario”.

A Suzanne, que la hemos visto cantar en La Catedral del Criollismo del maestro Wendor Salgado actualmente pasea su talento por el Centro Musical Barrios Altos, Las López, Jorge Izaguirre de San Juan de Miraflores, Club Deportivo Vallejos y el Centro Musical Miraflores. Ella tiene fe en que la música criolla conectará cada vez más con las nuevas generaciones. “Veo que la tecnología y las redes le están dando otro sitial, hay más jóvenes cantando música criolla, eso me da mucha alegría”. Y, aunque no lo dice, quizás por dentro sabe perfectamente que la música es atemporal y no tiene nada que ver con música de viejitos.

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