Leticia Curay: su amistad con Pepe Vásquez y su dura batalla contra el cáncer
Cantante, compositora y profesora de canto, Leticia Curay nos abre sus recuerdos en la etapa que trabajó con Pepe Vásquez, quien este 25 de marzo cumplirá 12 años de fallecido.
Cuando Leticia Curay habla de Pepe Vásquez le afloran las emociones y hace una pausa en cada recuerdo. Las incansables noches de peña, los largos ensayos hasta la madrugada y la confianza depositada en su talento no se borrarán jamás de su memoria.
Leticia dice que la primera vez que lo vio en persona fue en un momento de pánico. Y no miente. Era fines de los años 80 y Pepe cantaba en una peña que administraban sus padres en la avenida Sáenz Peña, en el Callao. Cuando todo estaba quedando a punto, ocurrió un fuerte temblor. Pepe abrió sus enormes ojos más que nunca y salió corriendo. “Esa escena la tengo súper grabada en la memoria. Además, él era grande y llamaba la atención”.
En ese momento, Leticia jamás imaginó que Pepe se convertiría en una persona clave en su carrera artística.
¿Cómo empiezan a trabajar juntos?
Nos encontramos nuevamente a fines de los años 90’. Yo integraba el marco musical en una peña de la avenida Pardo, en Miraflores. Cantaba entre artista y artista. Recuerdo que el director musical era el maestro Fabio Poggi. Y los estelares eran Verónica Bravo, Carmen Cruz y Pepe Vasquez.
No me digas que faltó alguien y tú entraste.
¡Sí! Un día llega Pepe, pero sin Amarilis, su corista. Entonces, me pide que, por favor, lo apoye haciéndole los coros. Me moría de miedo, pero él me dijo: “no te preocupes, yo me encargo de guiarte”.
Seguro él ya te había observado…
Exactamente. Él solía llegar temprano a la peña que te digo y ya conocía el repertorio que hacíamos. Además, seguro miraba los arreglos a los que me enfrentaba y se dio cuenta cómo resolvía las canciones y los diferentes géneros.
¿Así te integras a su grupo?
Un día de esos me preguntó qué tenía que hacer el 31 de octubre. Le respondí: “trabajar aquí”. Y me dijo: “no, vas a trabajar conmigo”. Esa fue la primera vez que trabajé como coro oficial con él. Yo tendría 29 años de edad. Tuvimos como seis trabajos en una noche porque eran 40 a 45 minutos. Y nos trasladábamos en su carro: los coros. Y en otro vehículo iban las armonías con las percusiones. Era toda una caravana.
¿Cómo era aquel Pepe Vásquez que tú conociste?
Pepe era muy exigente. Tenía un oído absoluto. Ensayábamos mucho. Nos citaba plan de 4 de la tarde -previas hamburguesas, pan con pollo que él mismo preparaba- y nunca sabíamos a qué hora se terminaba. A veces salíamos a las 3 de la mañana. Claro, nos embarcaba en taxi. Salíamos en grupo y él pagaba las movilidades. Recuerdo que en esa época estaban
Julio Zavala, Silvia del Rio, Miluska Lavalle, Claudia -que es hija del hermano de Pepe (Orlando). Éramos un coro muy bueno. En las armonías estaba Tito Manrique, Nelson Herencia, Mario Agüero, Papeo Abán. En realidad, en esos quince años que trabajé con él, pasaron muchos músicos.
Pepe siempre fue un gran improvisador…
¡Claro! Y para hacer un buen show, debíamos estar muy afiatados y saber en qué tonalidad estaba registrada mi voz para poder armar la triada. O hacíamos coro de cuatro voces. Eso fue un aprendizaje en la cancha.
¿Estuviste cerca de él en sus últimas horas?
No puedo olvidar ese 25 de marzo de 2014. Yo entré a verlo media hora antes que cerrara sus ojitos. Le canté el Jipi Jay. Después de haberlo conocido tan grande y ancho, me impresionó verlo tan angosto y corto de tamaño. Ya no tenía pierna. Fue muy duro ese momento.
Él esperaba que llegara su hijita Deyanira. Y efectivamente cuando ella llegó, saliendo de hablar con él, al momento avisaron que había fallecido. Me estas haciendo recordar muchas cosas. Momentos muy gratos, pero también momentos tristes…
La vida tiene esos contrastes. Por ejemplo, muchos se habrán sorprendido de conocer tu lucha personal contra el cáncer en el reality ‘Yo soy’.
‘Yo soy’ fue un programa muy importante para mí, pues estaba pasando por un tema oncológico y ellos me llamaron por teléfono para ponerle la nota humana al programa. Acepté inmediatamente. Me dieron todas las facilidades, incluyendo trajes, vestidos y movilidad para poder llegar a los ensayos. Me sirvió mucho porque yo necesitaba un estimulo, esa oportunidad de poder decirle al público que, a pesar de que venia atravesando un problema de salud, podía continuar con mi vida y luchando.
¿Sientes que ha sido un propósito de vida?
Sí. Yo pienso que Dios me ha prestado este talento en esta vida y me ha pedido que lo sepa utilizar.
He leído que Nedda Huambachano siempre fue un referente para ti
Sí. Conocí a Nedda cuando hubo un concurso de peñas criollas en la Feria del Hogar. La recuerdo en el camerino, mirándose al espejo y haciendo un calentamiento vocal. Lo asombroso es que me miró y me dijo: si tú quieres cantar, ven. Me enseñó a realizar calentamiento, lo hicimos juntas. Nunca me voy a olvidar de eso. Yo tendría 10 o 12 años de edad.
Con el tiempo la conocí de manera más cercana. Ella siempre ha tenido un exquisito gusto por seleccionar temas muy bonitos. Es por eso que yo la admiro bastante.
El estilo de Eva Ayllón también te llamó la atención…
Ella complementó un poco mi aprendizaje. Yo ya estaba más grande y tenía un poco más de experiencia. Desde los 15 o 16 años ya estaba más involucrada con el tema de la música. En 1986, por ejemplo, participé en un concurso y precisamente con un repertorio que escuchaba precisamente de Eva Ayllón. Quedé en el segundo puesto. Los valses que más cantaba era Callao, Idolatría y Remembranzas.
Don Willy Curay, tu papá, también ha sido una figura especial.
Por supuesto. Yo cantaba en el colegio y mi papá me acompañaba con su guitarra. Recuerdo una actuación en el Teatro Municipal de Lima. Fue una época muy bonita. Tenía 11 años. ¡Me estás haciendo recordar tantas cosas!
¿En qué colegio estudiaste?
En el Centro Educativo Particular, Hermana Mari Flor, un colegio laico que quedaba en Santa Marina Norte. Se valoraba mucho la música peruana. Recuerdo a mi maestra de canto, la profesora María Tello. A mí me daba clases de manera particular. Se tomaba el tiempo de explicarme detalles. Hoy mi colegio ya no funciona con ese nombre.
Chacaritas tiene un significado especial para ti.
¡Sí! aquí crecí. Nací en Lima, pero a las horas me trajeron a Chacaritas. Y este ha sido mi barrio en donde me he permitido aprender y valorar al Callao, a quererlo y sobre todo a respetar a su gente. Porque aquí la gente respeta a mi familia, a lo que hizo mi abuelo como sindicalista, a lo que hicieron mis tíos y mi padre como músicos. A lo que hizo mi otro abuelo -papá de mi mamá- cuando fue director de colegio. Cada uno sobresalió en sus actividades y yo me siento orgullosa. Es por eso que yo quiero mucho a este barrio. Las únicas veces que no estuve aquí fue cuando estuve comprometida en mis dos oportunidades y luego he vuelto a mi raíz, a mi Chacaritas.
¿Qué ha pasado con el Centro Musical Lima que hace un tiempo fundaste?
Fundé el Centro Musical Lima con la intención de marcar un poco la diferencia o ser una institución donde se siga con el hermoso legado de preservar nuestra música, pero por circunstancias que se presentaron en el camino tuve que hacer una pausa. Vino la pandemia, vino mi enfermedad. Prácticamente, recién estoy volviendo a las actividades.
Lo del cáncer debe haber sido durísimo. ¿Cuál es tu condición actual?
El cáncer fue un motor para mí. Mi diagnóstico fue en 2019. Y el médico me dijo directamente: Señora, a usted le queda un año de vida. Yo le respondí: ok, pero empecemos con el tratamiento. Padecía de un cáncer ovárico estadio 4 y metástasis en el epiplon y un tumor más entre la vejiga y el útero.
¿Cuántas sesiones de quimioterapia recibiste?
Sí, me hicieron dos operaciones abiertas y recibí 20 quimioterapias durante dos años y cuatro meses. Aun sigo en remisión. La última cita que tuve en julio del año pasado y ahora tengo una cita en el mes de junio.
Hubo un público que se solidarizó contigo...
¿Sabes? yo estoy muy agradecida con el público. Recibí mucho apoyo. Llegó donación de gente que ni conocía y recién en esta nueva etapa me estoy enterando de quiénes eran. Es gente que ahora me encuentro en los centros musicales o peñas. Incluso, varios de ellos me contratan para actividades particulares. Estoy agradecida y feliz por esa increíble muestra de cariño.
Cuando nos pasan estas cosas tan difíciles a veces uno recuerda alguna palabra o frase de los padres. ¿Cuál fue el mayor consejo que don Willy te dio?
Mi padre siempre me decía: mantente con un perfil bajo siempre, pero nunca te dejes pisotear porque tú sabes lo que haces y sabes lo que eres.
Leticia hizo caso y ha desafiado a todas las circunstancias. Hoy sigue vigente. Dicta clases a alumnos de todas las edades. Y ella misma es alumna en el Conservatorio Regional de Música de Trujillo, institución en la que lleva la carrera de Pedagogía Musical para profesionalizar todas sus actividades.
¿Y la jarana? La jarana continúa. Casualidad o no, este miércoles 25 de marzo, día en que el gran Pepe Vásquez cumple doce años de fallecido, Leticia ofrecerá un recital en el Centro Social Cultural Musical Breña. Habrá sentimiento, una fiesta de recuerdos y alegría. Porque la vida sigue, pese a todo.
El marco musical que acompañará a Leticia lo conforman Jorge Castro, Carlos Argandoña, Miguel Diaz, Arturo Tico Benavides y Federico Meyer. Reservaciones al teléfono 946-543995. Leticia tiene mucho por contar y por cantar.
