15 de febrero de 1917: fallece Leonidas Yerovi, autor del vals «Recóndita» y la polca «Mandolinata»
A 107 años de su partida, su poesía aún resuena en la música criolla.
Un día como hoy, 15 de febrero de 1917, Lima se vistió de luto tras la trágica muerte de Leonidas Yerovi, el poeta y periodista cuya pluma retrató con humor, ingenio y agudeza la esencia de la sociedad limeña. Su asesinato conmovió al país, pero su legado no murió con él. Sus versos trascendieron el papel y encontraron un nuevo hogar en la música criolla.
Leonidas Yerovi no solo dejó crónicas y sátiras, sino también poesía cargada de sentimiento, la misma que más tarde sería musicalizada y llevada al cancionero criollo. Uno de sus poemas más emblemáticos, «Recóndita», convertido en vals, ha perdurado en el tiempo gracias a la interpretación de Nedda Huambachano en el disco «Rosa Mercedes Ayarza, una leyenda». Su música se atribuye al maestro Pedro Morales Pino.
Este vals refleja la inquietud del amor, el deseo de ir y venir, de entregarse sin amarras, como las olas del mar:
Como un ir y venir de ola de mar,
así quisiera ser en el querer:
dejar a una mujer para volver,
volver a otra mujer para empezar.
Otro de sus versos que llegó a la música es «Mandolinata», transformado en polca por el gran Luis Abanto Morales. En esta pieza, Yerovi pinta con palabras la imagen de un galanteo nocturno, donde una serenata criolla despierta a la amada con dulces notas de mandolina:
Titina, tina tontina,
la de la voz argentina
y el aliento de jazmín,
sal a tu ventana, ingrata,
y oye la mandolinata
que te doy en el jardín.
Nicolás Yerovi Fundó la icónica revista Monos y Monadas, donde se burló de políticos y costumbres de la sociedad limeña con una maestría sin igual. También incursionó en el teatro, logrando un éxito rotundo con comedias como «Álbum Lima», «Tarjetas Postales» y «La Pícara Suerte», en las que retrató la idiosincrasia de la capital con ironía y agudeza.
Nunca estudió en una universidad ni fue burócrata. Vivió enteramente del periodismo y la literatura, siendo uno de los primeros peruanos en hacer de la escritura una profesión de tiempo completo. Sin embargo, la vida del poeta se vio truncada a los 35 años, cuando fue asesinado frente a la sede del diario La Prensa, víctima de una disputa amorosa. Los diarios de la época estimaron que al menos 30.000 personas acompañaron su cortejo fúnebre, en una muestra de duelo sin precedentes en el Perú hasta ese momento para un hombre de letras.
(Foto abridora; Andina)
