El hechizo de Tania Libertad en el Gran Teatro Nacional
Durante dos horas, Tania Libertad cautivó una vez más a sus fanáticos de todas las edades. El espectáculo, que tuvo el ingrediente sinfónico, se repetirá hoy como segunda y última fecha.
Como si su patria la hubiera llamado clamando liberación, asoma la voz de Tania Libertad en días urgentes. Y el sentimiento aprieta cuando tras la segunda canción, ella agradece: «pese a estos tiempos tan convulsionados, gracias por estar aquí”. La ovación no se hace esperar. Por unas horas, cada asistente hizo una pausa a los problemas del país.
Lo de anoche fue un paseo por el bolero, la balada, el vals y hasta la rumba flamenca con extensión al fado y al lamento afroperuano. Tania es versátil, fusiona, crea y recrea. No copia, le pone su estilo. Sonríe y dice que la noche tendrá varias canciones ‘cortavenas’.
Tras la primera pieza (Cucurrucucú paloma), Tania se queda al centro del escenario y desde ahí, durante dos horas, hechizó a su público. Cantó y contó historias. La disciplinada orquesta de cámara dirigida por el maestro Fernando Valcárcel fue el marco ideal para que Tania hiciera lo que quiera con nuestros estados de ánimo.
Tania presenta cada canción con profundo respeto por el compositor. Explica por qué la incorporó en su repertorio. Nos sorprende con ‘Un compromiso’, de los hermanos García Segura y que popularizó Antonio Machín. ¡A ese nivel empezamos la velada! Y no hay ni ron ni tequila al lado, menos pisco. Tania sigue con ‘Gracias a la vida’ y desata temblores en cada frase. La obra de Violeta Parra suena más sensible que nunca en la voz de nuestra soprano. No dudo que más de uno soltó la emoción cuando llegó aquello de “Y el canto de ustedes que es el mismo canto / y el canto de todos que es mi propio canto”.
Cuando oía a Tania pensé que es el momento de armar una velada internacional Todas las Voces en Lima. ¿Se animará Doris Espinosa? Sí, porque la empresa gestora del show de Tania es DEA Conciertos.
Luego de ‘Gracias a la vida’ siguió con ‘La bruja’, un son jarocho al que Tania le ha insertado rasgos del festejo afroperuano. En esa tarea, su pianista, Caridad Herrera, se juega un partido aparte. Con la complicidad de Juanchi Casas en la percusión y Heydi Gonzáles en el teclado, lo de Tania es otra cosa. Y no me olvido de Mariano Ly, bajista y guitarrista local que pasó por las aulas de mi colegio Lima San Carlos.
Tania reveló entretelones de un festival de la canción, allá por los años 70. Fue descalificada en la primera ronda. Sin embargo, horas después, por travesuras del destino, le tocó pararse por segunda vez frente a ese público que le había sido esquivo. Interpretó ‘Tu voz’, número asignado a Lucha Reyes, quien no pudo llegar al evento. Ese día fue inolvidable para Tania. Fue aplaudida y ganó el festival. El eco de esos aplausos se multiplicaron en el Gran Teatro Nacional. También fue un modo de recordar a don Juan Gonzalo Rose, autor de ‘Tu voz’ y del imprescindible ‘Si un rosal se muere’. Ese bloque lo cerró con ‘La Contamanina’. Porque en el Perú no puede dejar de interpretarla.
Me encantó la rumba flamenca que escogió de Joaquín Sabina. Sin salirse de su inventado metro cuadrado, Tania bailó. Números como ‘Adoro’ y ‘Regresa’ reunió a Armando Manzanero y Augusto Polo Campos. Me pregunto qué habrán pensado en esa otra dimensión. O seguro hasta brindaron por ella, en especial cuando llegaron los huapangos o las piezas de Juan Gabriel o Gianmarco Zignago y a las que la artista les pone su propio flow, como diría la juventud de hoy.
Así terminó una increíble noche con Tania y su velada sinfónica. Más tarde, el Gran Teatro Nacional se abrirá por segunda vez. Estamos tentados de regresar a la misma butaca. Como diría don Augusto Polo Campos, aunque sea para despedirnos.
Foto de portada: DEA Conciertos
