El jaranón de Jerry Rivas en el Centro Social Cultural Musical Breña
Jerry Rivas, voz legendaria de El Gran Combo de Puerto Rico, llegó al Centro Social Cultural Musical Breña y alborotó a los criollos. Derrochó sencillez, simpatía y fue ovacionado con aplausos.
En la víspera del Jueves Santo, Jerry Rivas cantó un valsecito y hasta bailó en el Centro Social Cultural Musical Breña. El menú de El Gran Combo de Puerto Rico se convirtió en un tamalito peruano aderezado de valses, festejos y, sobre todo, genuina marinera limeña.
Sonia Valderrama, cantante, cultora de la marinera limeña y anfitriona de la fiesta, aún no puede creer que ‘Santos Pañuelos’ -como denominó su evento- le hiciera el milagro de llevar a una de las voces históricas de la Universidad de la Salsa. ¿Hubo un cómplice? Claro. Fue el empresario Damián Odé quien llamó a nuestra querida Elsa López para reservar una mesa. Solicitó seis sillas y le dijo que en una de ellas estaría Jerry Rivas.
El cantante, que se había presentado con El Gran Combo en el festival Una Noche de Salsa, extendió unos días más su permanencia en Lima y, claro, la música criolla siempre es un manjar para quien desea explorar más en nuestras tradiciones.
“Hace muchos años llegamos a una peña y escuchamos a una cantante que nos impresionó muchísimo: Eva Ayllón. Y de ahí en adelante somos enamorados de su música”, dijo Jerry cuando le cedieron el micrófono. ¡El público estalló en aplausos!
Carlos Mosquera no lo podía creer. Y eso lo evidenció en el post que compartió luego: “Aun sigo sin creerlo. Cantar con el maestro Jerry Rivas, la voz emblemática de El Gran Combo en el Centro Social Cultural Musical Breña, no tiene precio… Es amante de nuestra música peruana”.
Jerry pidió cantar Ódiame, valse atribuido al maestro Rafael Otero López con debate incluido, pero ese es otro tema. Y se elevó la temperatura. Si tú me odias quedaré yo convencido de que me amaste mujer con insistencia. El Breña -así, abreviado- se vistió de gala. Aplaudió al hijo querido de Bayamón. Luego este no se quedaría quieto, bailó una marinera y también un festejo. Porque África puso su semilla en el Caribe y también en Sudamérica.
Sonia sigue emocionada. Nada fue planificado, todo fue de corazón. Está feliz como todos los suertudos que ese miércoles gozaron. Jerry demostró sencillez y se tomó fotos con quienes se lo pedían. ¿Todo fue una travesura de los Santos Pañuelos? Parece que la historia continuará.
