Falleció don Pepe Villalobos, el rey del festejo

La noticia fue confirmada hoy por sus hijas Pilar y Victoria. Don Pepe fue el compositor de notables éxitos como ‘Mi comadre Cocoliche’, ‘Mueve tu cucú’ o ‘Negrito Chinchiví’.

Hoy ha partido un gigante del cancionero peruano, del folclor costeño, de la cultura nacional. El mensaje de su hija Pilar Villalobos Ruiz quizás era el comunicado que no queríamos leer, pero el destino ha conspirado.

“Hoy me toca despedir a mi papá, José Pepe Villalobos Cavero, pero sé que nunca podré despedirme de su música, porque ella seguirá sonando donde haya una guitarra, un cajón, una jarana y un corazón orgulloso de ser peruano”, publicó Pilar y añadió: “Para el Perú fuiste ‘El rey del festejo’, pero para mí no fuiste solo el compositor admirado por tantos. Fuiste mi papá…”.

Por su lado, Victoria Villalobos compartió sus emociones en una hermosa fotografía donde derrochan complicidad y alegría. Ella la tituló: “Papá partió y con ello me quedo…”.

La Asociación Peruana de Autores y Compositores, APDAYC, se hizo eco de la terrible noticia y citó que el maestro fue un cultor del cajón y poseedor de una memoria prodigiosa sobre la historia de nuestra música criolla. “Don Pepe participó en históricas grabaciones junto a Óscar Avilés y Arturo Zambo Cavero, dejando una huella imborrable en la música nacional. Su legado ha sido estudiado y reconocido en el libro “Pepe Villalobos: El rey del festejo” (2021), publicado por Vicente Otta y Tilsa Otta”.

Villalobos fue asociado vitalicio de la APDAYC, recibió importantes distinciones como las Esmeraldas Musicales, el Zafiro Musical y las Palmas Musicales ‘Eduardo Márquez Talledo’, máxima condecoración otorgada por la institución. 

La obra de don Pepe Villalobos es inmensa y trascenderá generaciones, tal como ya lo hace. Y en la memoria de quienes pudimos conocerlo no olvidaremos nunca su sonrisa, sus bromas, sus festejos y también sus valses. Porque don Pepe cobijó la amplitud de nuestras tradiciones costeñas con un insuperable talante jaranero. Gracias por tanto, maestro.

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