Mario Cavagnaro: ellos le cantaron la historia de su vida

Bartola, Manuel Donayre, Maritza Rodríguez, Lucy Avilés y Los Ardiles lideraron el homenaje a don Mario Cavagnaro en el Gran Teatro Nacional. Fue una noche de emociones.

En algún rincón del teatro don Mario debe haber gozado su homenaje. Seguro se puso sentimental al verse en pantalla gigante cantando, un poquito, ‘Barrio mío, barrio añejo’. Porque su obra tuvo mucho de sus propias vivencias. Y él siempre fue un fino observador. 

Tras esa emotiva introducción, la gala en homenaje al centenario de don Mario Cavagnaro recibió un desfile de artistas de los más variados estilos. El Dúo de Oro -Norma y Guillermo- interpretó ‘La palabra final’ y ‘El regreso’. Ellos pasaron del valse romántico al valse de nostalgia por el terruño. Don Mario nació en Arequipa y a los dos añitos de edad llegó a Lima.

En mi butaca espero ansioso ‘La historia de mi vida’ o ‘La noche de tu ausencia’, dos obras monumentales de don Mario y que nos llevan a los años 50’ y 60’. El público es mayoritariamente adulto y adulto mayor. Si en mi mente solo da vuelta un disco 45 RPM que conocí de niño, en la memoria de ellos debe asomar capaz un amor o una decepción.

Carlitos Mosquera será el encargado del valse con replana y sale airoso. Confiesa que le costó aprenderse ‘Carreta aquí es el tono’ porque no lo tiene en su repertorio habitual. Y con ‘Yo la quería, patita’ todos cantan. Fernando Olivera, mi socio de Criollísimo Perú, se pregunta otra vez por qué no hay un bar anexo al salón del teatro. Le pido que guarde compostura, que no estamos en El Queirolo de los años 90’. Y sigue la función.

Ahora Jorge Pardo canta Osito de Felpa, el bolero que ubicó a don Mario en la escena internacional. Porque nuestro compositor empezó escribiendo boleros. Lo suyo era lo romántico. Aldaír Sánchez interpretó, más adelante, Emborráchame de amor, número que el peruano César Gonzáles grabó con la Sonora Sensación, orquesta creada por el mismo Mario Cavagnaro. Este mismo bolero fue llevado a otra dimensión por Héctoe Lavoe. Incluso, el Cano Estremera lo cantó en salsa. Don Mario tenía su tumbao afrocaribeño.

Lima debe haber sido la niña de los ojos de don Mario. Los valses homenaje no son casualidad. Katherin Cuadros y Pamela Abanto, dos chicas que fueron parte de Avanzada Criolla, lo demuestran. No estamos en octubre, pero febrero tiene su propio color y calor. Lucy Avilés pone la pausa exacta. Ella se refiere con gran afecto a don Mario. ¡Cuántas anécdotas tendrá por contar! Por ahora nos canta ‘Destino sin amor’ y ‘Hay días como hoy’. Es uno de los momentos estelares de la noche. El valse se vistió de gala. Y yo no dejaré de pensar en ese junte de Fiesta Criolla con Mario Cavagnaro en ‘Lima de novia’ en un canal de televisión, allá por los años 60’. Ese video en blanco y negro lo pueden ver en Youtube. ¡Y cuánto se le extraña a dos Oscar Avilés también!

Maritza Rodríguez, gloria viviente de nuestra música, será una gigante en el escenario. ‘Ya no me quieres’ y En vano’ nos transportaron otra vez a la niñez. La cantante tuvo palabras de agradecimiento. Dijo que don Mario la recibió en Sono Radio cuando tenía 9 años de edad. Algo inolvidable, algo que conservará para siempre en la memoria.

‘El palo del policía’ a modo de sketch fue pura picardía criolla. Con Los Ardiles cualquier cosa puede pasar. Pero también recordé que esta canción la conseguí en un cassette de Armonía Criolla a inicios de los años 90’. Vuelan los recuerdos. ‘Qué viva el Perú señores’ es el tema que siguió. Orgullo sin chauvinismo. En la pantalla gigante se lucen los hermosos paisajes de un país que intenta sacudirse de sus problemas. En la alegría de Los Ardiles parece que vive el antídoto. 

En Japón hay una disciplinada cantante que adora los valses de Mario Cavagnaro. Su nombre es Mía Matsuda y a ella le encargaron ‘La noche de tu ausencia’. Cerca a mi butaca alguien sigue la canción. “Y en la cruz de tu partida va muriéndose mi vida sin tu amor…”. Coco Linares acompaña con la guitarra. Es un momento íntimo. Es Mía, Coco y don Mario.

‘La historia de mi vida’ y ‘El rosario de mi madre’ fueron ofrendas de Bartola. Manuel Donayre, El Diamante Negro, hizo lo propio con ‘Noche tras noche’. Ambos son dos voces ilustres del cancionero nacional. Cada uno con su propia historia y con un respeto bien ganado. Manuel se dio la licencia de interpretar ‘Jarana peruana’, del maestro Alberto Haro. Esa fue la antesala para el momento culminante de la noche: todos los artistas interpretando ‘Todos los peruanos somos el Perú’.

Así se cerró el telón de esta bonita gala por el centenario de don Mario Cavagnaro. Magnífica puesta en escena. Músicos de renombre dirigidos por el maestro Felipe Pumarada. Un público que responde a este tipo de espectáculos. Este 2026 también es cumpleaños número 100 de Adrian Flores Albán y Luis Abelardo Núñez. ¿Seguiremos por esa senda de tributos? En un rincón del Gran Teatro Nacional, don Mario levanta su copa y se hace la misma pregunta. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *