10 de abril de 1989: fallece Víctor Correa Márquez, compositor chalaco de la Guardia Vieja
Influencia directa del gran Felipe Pinglo Alva, su obra marcó los inicios del vals criollo y dejó canciones que aún perduran en la memoria musical nacional.
Un día como hoy se recuerda la partida de Víctor Correa Márquez, compositor chalaco fundamental en la formación del cancionero criollo y figura representativa de la Guardia Vieja. Su legado permanece vivo a través de valses y polcas que reflejan la sensibilidad popular de inicios del siglo XX, con títulos como “Amarga verdad”, “Mi última duda”, “Petita”, “Sin tu amor”, “Suspiros” y la polca “La gitanilla”, esta última inspirada en textos del poeta José Santos Chocano.
Del Callao a Barrios Altos
Nacido en el Callao en 1895, Víctor Correa fue hijo de Alcibíades Correa Herrera, cajamarquino, y Juana María Márquez y Barreto, limeña. Su infancia transcurrió principalmente en Barrios Altos. Desde muy joven, se integró al ambiente musical de la zona, donde guitarras, voces y jaranas eran parte cotidiana de la vida.
Su iniciación musical estuvo marcada por la participación en rondallas y dúos criollos. Una experiencia sentimental en 1913 daría origen a su primer vals, “Mi última duda”. Con el tiempo, se integró a la célebre “Volante de 5 esquinas”, agrupación esencial en la difusión de la música criolla, junto a importantes cultores de la época. Uno de los aspectos más significativos de su trayectoria fue su estrecha relación con Felipe Pinglo Alva, a quien conoció cuando este era apenas un joven aficionado. Correa Márquez no solo fue su amigo, sino también una influencia importante en sus inicios, introduciéndolo al mundo criollo y acompañándolo en sus primeras experiencias musicales.
Su vocación compositora se consolidó creando numerosas piezas que con el tiempo se integrarían al repertorio tradicional. Su obra destaca por mantener fidelidad al estilo de la Guardia Vieja, caracterizado por una estética sobria y auténtica, alejada de las influencias modernas que posteriormente incorporarían otros intérpretes.
A más de tres décadas de su fallecimiento en 1989, Víctor Correa Márquez sigue siendo recordado como un pionero del vals criollo y un eslabón esencial en la historia musical del Perú.
