Piscos: la importancia de innovar
La innovación es clave para mantenerse competitivo y relevante en un mercado como el de hoy. Este enfoque es fundamental para probar nuevas opciones también en la producción de aguardientes, como el brandy de guanábana y arándanos.
Por: Fernando Olivera Ch.
El Perú es uno de los países más ricos del mundo en biodiversidad, y esta es una ventaja que hay que aprovechar. Uno de los casos que enfatiza tal enfoque es el protagonizado por la Bodega Rinconada, reconocida por su producción de vinos y piscos. Sin embargo, no se detuvieron allí. La búsqueda de nuevas opciones los llevó a crear un brandy de guanábana y arándanos, que hoy sobresale no solo por su originalidad, sino también por su alta calidad.
“Nosotros llevamos más de 20 años produciendo vinos y piscos bajo marcas como Don Augusto Sánchez y Don Cortez. Fue nuestra pasión la que nos impulsó a innovar, pero el punto de partida fue la pandemia. Ese momento de crisis nos hizo preguntarnos: ¿qué podemos hacer? Al investigar, nos dimos cuenta de que en otras partes del mundo no solo se trabaja con una única materia prima, sino con dos o tres. Entonces, comenzamos a explorar las posibilidades, con un proceso de prueba y error, buscando el equilibrio perfecto”, explicó Augusto Sánchez Portuguez, gerente general de Bodega La Rinconada.

Paso a paso
Agregó que la primera producción fue de solo 60 botellas. Al tener el producto terminado, la idea inicial fue lanzarlo a nivel local. Sin embargo, decidieron ser más ambiciosos y enviarlo a Europa, para someterse a las opiniones de catadores internacionales. La sorpresa fue enorme: el brandy, con la marca Runahuanac, se llevó el premio Gold, en la categoría Espirituoso no Vínico, del International Award Virtus 2021.
Así, el evento llevado a cabo en Lisboa, Portugal, rescató tanto la innovación como la calidad del producto, que enfrentó a los mejores destilados del mundo. Luego, como es lógico, comenzaron los pedidos. Ahora producen unas 2.500 botellas anuales, en un proceso de producción que puede tomar dos años.
“Fue una locura. Nos comenzaron a visitar varios distribuidores. Nos visitó también el restaurante Central, nos preguntaron cuántas botellas teníamos. Podíamos ofrecer unas quinientas, porque todavía estábamos paso a paso y aún no se conocía mucho del tema. Pero ya estamos produciendo unas 2.500 botellas. Es un producto de gran potencial”, comenta Augusto Sánchez.

Falta de apoyo estatal
¿Qué es lo que falta para producir a nivel industrial? Hay muchos factores involucrados. Uno de ellos es la falta de suficiente apoyo del Estado a los productores de bebidas como el pisco. Esto a pesar que en el 2016 el pisco fue declarado de interés nacional, según ley 304660, y se ordenó su promoción en todo tipo de eventos oficiales en el país y en el exterior.
“La innovación es importante en una empresa. Hay muchas cosas por hacer, pero si las cabezas no consumen el producto, no estamos hablando de nada. Imagínate que bueno sería si el presidente y los ministros usaran el pisco en todas sus ceremonias oficiales. Alrededor del 95% de productores piqueros son pequeños empresarios. Entonces necesitamos ayuda para poner nuestros productos en vitrina”, puntualiza Sánchez Portuguez.
