¿Cuál fue la innovación musical de Oscar Avilés en la música criolla?
El revolucionario sonido de Oscar Avilés, con sus notas agudas y trinos, contribuyó a la transformación interpretativa del vals. Aquí recordamos parte de su legado, a 2 días de la celebración de su natalicio.
En un artículo publicado el 2021 en El Comercio, Lucy Avilés contaba: “(Mi papá) fue un revolucionario de la música criolla. Cuando se tocaba solamente con notas graves, lo que él hace es ponerle las notas agudas, los trinos a la música criolla. Pero no solamente eso, sino que hace de la guitarra un instrumento protagónico, porque antes de Avilés no había protagonismo de la guitarra. Tú puedes escuchar las grabaciones de Montes y Manrique y de todos los que grabaron primero y vas a oír un piano que tenía el protagonismo dentro del marco musical; sin embargo, cuando ingresa Avilés, hace de la guitarra el protagonista del marco musical”.
También cuenta que el sonido innovador de don Oscar Avilés no les cayó bien a todos: “Hubo detractores como en toda época (…). (Él dice): “Cuando yo tocaba lo que a mí me nacía, que eran las notas agudas, ellos decían ¿y este muchachito? Sí, hubo detractores”.
Entonces, ¿es verdad que sin Oscar Avilés el vals peruano hubiera muerto de tundete, como comentó alguna vez Chabuca Granda? «Antes lo usual era el acompañamiento de los intérpretes con notas graves, eso que se llama el bordoneo. Yo me atreví a emplear las notas agudas. Aquella línea, esa sucesión de agudos, pienso que define mi sonido especial» y “Ellos marcaban acordes… «tundeteaban» prácticamente”, son algunos de los comentarios del propio Avilés, que explicaban el panorama.
La diferencia es notoria si lo comparamos con el estilo acuñado por Los Morochucos, conjunto conformado por Augusto Egoaguirre, Alejandro Cortez y Oscar Avilés, en el vals “Remembranzas”, a finales de los años 40.
Estos cambios de estilo, lógicamente, generaron ciertas discusiones, pues se sumaban a las reformas en temática, que trajo Felipe Pinglo, y en instrumentos, que llegó con la introducción del cajón. Los criollos clásicos veían todo esto con malos ojos, y dejaron plasmados sus nostalgias en composiciones como el vals “Criollo viejo”, que comenta en su última estrofa: “Eres criollo de rompe y raja / y tienes piano de introducción / pero tú añoras, criollo viejo / aquel tundete que era tu amor”.
¿Y de dónde nace este nuevo estilo de Oscar Avilés? Bueno, a finales de los 30 el maestro recibe algunas pocas clases de don Isidoro Sózimo Purizaga Gutierrez, “uno de los nombres infaltables en la historia de la música de la Lima criolla de la primera mitad del siglo XX. Músicos de orquestas populares, o sinfónicos de los años 60 habían recibido de Purizaga sus primeras y párvulas orientaciones”, explica Octavio Santa Cruz en su libro “La guitarra en el Perú. Bases para su historia”.
Al parecer, es él quien lo acerca a los métodos musicales de Ferdinando Carulli, un guitarrista italiano que vivió de 1770 a 1841 y es considerado uno de los mejores profesores de la historia de la guitarra.
Esta sería la raíz de sus innovaciones. Hay que añadir también la influencia general que tuvo el bolero en las interpretaciones criollas.
¿Y por qué se impuso tan rápidamente el estilo del maestro Oscar Avilés en el ambiente musical criollo? “Para entender por qué el criterio de Óscar Avilés se considera tan relevante hay que tomar en cuenta que él fue contratado como director artístico de la disquera Iempsa en 1957, era referente guitarrístico de la guitarra criolla y era quien definía quiénes grababan y la línea de lo que se grababa en esa disquera”, comenta el magíster en Musicología Celin García Espinoza en su tesis de grado.
Aquí mostramos las diferencias de ejecución en una misma canción: «Rebeca», la primera interpretada por Montes y Manrique a comienzos de siglo, y la segunda, por Óscar Avilés y el «Zambo» Cavero (salvando las distancias tecnológicas de las grabaciones):
Finalmente, terminamos este artículo con las palabras del guitarrista Yuri Juárez al ser entrevistado por Celin García: “Se observa, entonces, que con Óscar Avilés tenemos las bases de lo que es el toque del trino potente, del tundete entrecortado, pesado, el toque de la guitarra fuerte, contundente; vamos a decir tosco en algunas cosas, pero a la vez con unos brillos y unos silencios muy señoriales, muy elegantes; y una guitarra evidentemente con mucho sabor, que quiere decir en términos musicales, ritmo”.
