¿Quiénes fueron Montes y Manrique?
Grabaron los primeros discos de música popular peruana. Conoce aquí su historia.
Por: Fernando Olivera Ch.
Les llaman “Los padres del criollismo”. Se trata de César Augusto Manrique La Torre y Eduardo Agustín Montes Rivas, conocidos entre 1905 y 1910 como el dúo Los Carachosos. Es de imaginar que, con ese nombre, tan serios no eran estos padres musicales. Nacidos ambos en Barrios Altos, habían crecido en el Rímac, y se les conocía por alegres y jaraneros. Todo transcurría rutinariamente en su carrera artística cuando llegó a Lima un representante de la disquera estadounidense Columbia Phonograph & Company, de apellido Hoffai. Este señor había sido enviado para recoger temas de la música peruana que luego se pudieran comercializar con facilidad. Estaba, pues, en un trabajo de estudio de mercado.
Por estos años, las disqueras eran una industria naciente. Edison había inventado su fonógrafo apenas algunas décadas atrás, en 1877.

Tocaban y grababan
Lo curioso es que los fonógrafos estaban más relacionados con los casettes que con los tocadiscos, porque permitían no solo reproducir sonidos, sino también grabarlos. Imagínense, antes del siglo 20 ya se podía grabar y reproducir una canción usando un solo aparato. Era un gran avance. Pero el desarrollo comercial de este invento demoró algunas décadas. Es en ese contexto que Hoffai llegó a Lima, en busca de abrir un mercado musical en suelo suramericano.
Fonógrafo
Crédito: Wikipedia
Pero ¿qué música debía grabar? Obviamente, aquella que tuviera mayor valor comercial, que fuera más vendible. Después de todo, la Columbia era un negocio. Y Hoffai comenzó a hacer su trabajo: grabó las melodías más populares que las bandas musicales oficiales tocaban en los desfiles, como el Himno Nacional y el Ataque de Uchumayo (más conocido como La Salaverrina). Para ello convocó a las bandas del Primer Batallón de Artillería, del Regimiento de Gendarmes de Infantería y de la Escuela Militar de Chorrillos.
Pero también necesitaba un grupo que interpretara las canciones de moda que sonaban en la ciudad. Luego de escuchar a varios, convocó al dúo Los Carachosos. ¿Por qué, exactamente? No se sabe, pero cuando decide llevarlos a Nueva York, fue toda una sorpresa para el ambiente musical. Dijo el semanario Variedades de 1912: “…y dejando sumidos en un mar de lágrimas a los más conspicuos jaranistas de la capital, liaron bártulos y dueños y señores de una guitarra marca “tres palitos”, se embarcaron (…) llevando en sus pechos (…) el tesoro lírico de tonderos y resbalosas”.
Al parecer, Hoffai comenzó a grabar con ellos en Lima. Así se infiere de una entrevista que Montes concedió a la revista Variedades, en la que dijo: “Cuando impresionábamos los tubos de los discos en Lima, nos visitaban Martínez Luján y Leonidas (Yerovi)”. ¿A qué tubos se refería? En aquella época, los fonógrafos usaban unos cilindros especiales para grabar, que se vendían en tubos de cartón.

El dúo se embarca un 28 de agosto de 1911, con el auspicio de la casa Holtig & Ca., empresa que importaba pianos y discos, y llegaron a su destino el 20 de setiembre, para grabar 172 canciones en tres meses. Este es el primer registro musical peruano de nuestra querida música criolla.
Para enero de 1912, los primeros discos ya se estaban ofreciendo en Lima, aún sin haber llegado. Su arribo se anunciaba en los periódicos y se vendían con anticipación. Pagabas por adelantado, a 3 soles por disco, y, como oferta, te llevabas los 18 por 50 soles. El primer lote llegó a fines de febrero y la venta fue un boom total. Hoffai no se había equivocado.
Fama total
El dúo regresó al Perú más famoso que nunca, y con el nombre cambiado. Dejaron de ser “Los Carachosos” para asumir una denominación más elegante: “Montes y Manrique”. La disquera los había estilizado.
Su primera presentación oficial fue en el Teatro Olimpo (lugar donde hoy se encuentra el Teatro Municipal), la segunda semana de febrero, con un éxito rotundo. Se cuenta que entre los asistentes estuvo el presidente Leguía y los cantantes terminaron cargados en hombros luego de cantar el vals “Arica”, un recuerdo de la cercana Guerra con Chile que emocionó a la asistencia. En una siguiente presentación, la empresa se avivó y vendió muchas más localidades de las que podía soportar el recinto. El público arremetió contra los empleados, se llevó de encuentro las vallas y cantó las canciones a voz en cuello.
Con tanta fama, ¿por qué el dúo no continuó grabando? “Nos dieron un dinero (…), pero el contrato en cuestión nos ligaba en exclusiva por veinte años a la Columbia, lo cual acabó definitivamente con nuestra carrera”, declaró Manrique a los medios de la época. Al parecer, los cantantes firmaron el contrato a la apurada, sin el asesoramiento de un abogado y sin entenderlo, pues estaba redactado en inglés.
Debes saber
Es importante señalar que la primera serie de 18 discos que llegó a Lima no estuvo encabezada por una canción de Montes y Manrique, sino por el Himno Nacional del Perú, tocada por la banda del Primer Regimiento de Artillería de Montaña, en la versión original del compositor afroperuano Bernardo Alzedo (que es distinta a la que escuchamos actualmente).
Además, la mayor cantidad de canciones grabadas por Montes y Manrique fueron yaravíes y tristes, y luego vienen las marineras, valses, tonderos y polcas. ¿Esto es raro? No, principalmente si se tiene en cuenta que por aquella época, cuando se hablaba de ritmos criollos o mestizos, se consideraba entre ellos un abanico de ritmos más amplio que el de hoy, y que incluía al huayno, el yaraví y otros géneros.
Saboreando aún su éxito, Eduardo Montes fallece en Lima el 31 de marzo de 1939, a la edad de 64 años. Manrique lo hace 27 años después, el 26 de diciembre de 1966.
